APRENDIENDO A MIRAR.
Conmovedora realidad.
En "El mundo de Cristina", de Andrew Wyeth, una mujer arrastra su débil cuerpo por un interminable potrero. Desplazándose con gran dificultad, lucha por llegar a su lejana casa en la cima de una colina. Esta mujer era la vecina del artista, Christina Olson, quien sufría de Charcot-Marie-Tooth, un incurable trastorno hereditario de los nervios que produce la pérdida del tejido muscular y de la sensación táctil, principalmente en las piernas y los brazos.
La melancólica y detallada escena, ejecutada con gran sensibilidad y maestría, nos enfrenta directamente con una triste y frecuente realidad, la del sufrimiento de nuestro prójimo y nuestra escasa sensibilidad hacia ellos.

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